Se queda: tu dominio
Mismo dominio, mismo correo, misma dirección que llevas años imprimiendo en las tarjetas. No hay migración visible para nadie de fuera.
Rediseño
Rehacer una web no debería costarte lo que ya habías ganado: ni las visitas que llegaban, ni las URL que alguien enlazó, ni el nombre que la gente escribe en Google.

Mismo dominio, mismo correo, misma dirección que llevas años imprimiendo en las tarjetas. No hay migración visible para nadie de fuera.
Cada dirección antigua sigue funcionando. Cuando una página cambia de sitio, dejamos una redirección permanente para no perder lo que ya estaba enlazado.
Antes de tocar nada miramos qué páginas te traen visitas y de qué búsquedas. Eso no se toca a ciegas; se mejora sobre lo que ya rendía.
Salimos de plantillas cargadas de plugins y publicamos un sitio estático. En móvil la diferencia se nota antes de que termine de aparecer la primera pantalla.
Diseño propio hecho sobre tu contenido real, no una plantilla comprada con tus textos metidos a presión donde quepan.
Al terminar no te quedas con una web nueva y nadie al teléfono: entra en la suscripción y sigue moviéndose cada mes.
Un rediseño a ciegas es la forma más rápida de perder tráfico: se cambian las direcciones, se borran páginas que traían visitas y tres meses después nadie entiende por qué suena menos el teléfono.
Empezamos por el inventario: qué páginas existen, cuáles reciben visitas, de qué búsquedas llegan y cuáles no las ve nadie. Con eso encima de la mesa decidimos qué se conserva, qué se fusiona y qué se retira con su redirección puesta.
Cómo trabajamos
El día del cambio no pasa casi nada: los buscadores tardan en volver a rastrear y los efectos aparecen después. Por eso la parte delicada del rediseño no es publicar, es lo que se vigila luego.
Durante las dos semanas siguientes comprobamos redirecciones, errores 404, indexación y velocidad real. Si algo se ha movido de sitio, se corrige mientras aún es barato corregirlo.

La diferencia
| Qué pasa con… | Rediseño Websy | Rehacer sin plan |
|---|---|---|
| Las URL antiguas | Se conservan o se redirigen | Se pierden |
| El inventario previo | Se mide antes de decidir | ✗ |
| Las redirecciones | Escritas una a una | Todo al inicio, o nada |
| La velocidad | Objetivo 95+ en móvil | La que salga |
| El seguimiento posterior | Dos semanas de vigilancia | ✗ |
| El día después | Entra en suscripción | Nadie al teléfono |
| El pago | Cuota mensual, 0 € de alta | Proyecto por adelantado |
Rediseño
El riesgo existe siempre que se toca una web, y quien te diga lo contrario te está vendiendo humo. Se reduce mucho conservando las direcciones, redirigiendo una a una las que cambian y manteniendo el contenido que ya rendía. Lo que no hacemos es rediseñar sin mirar antes qué páginas te traen visitas.
Entre dos y cuatro semanas para una web de tamaño normal, contando el inventario inicial, el diseño, la revisión contigo y la publicación. Lo que más alarga el plazo es reunir contenido nuevo, así que si ya lo tienes, va rápido.
Sí, y muchas veces es lo sensato: si esos textos ya posicionan, tirarlos es regalar trabajo hecho. Lo que solemos hacer es reordenarlos, cortar lo que sobra y añadir lo que falta, en vez de reescribir por reescribir.
Sí, porque el sitio pasa a publicarse como archivos estáticos en una red de distribución global, y eso va incluido en la cuota. El cambio lo hacemos nosotros y no supone corte apreciable: se prepara todo antes y solo al final se apunta el dominio.
Entonces hay que mirarlo antes de prometer nada. Una tienda se puede rehacer dentro del plan Tienda; un sistema de reservas depende de con qué esté hecho. Te diremos qué se puede mover, qué se queda como está y qué costaría, antes de empezar.
Le echamos un vistazo, te decimos qué salvaríamos y qué rehacíamos, y cuánto costaría al mes. Sin compromiso y sin insistir después.