Antes de firmar

Diez preguntas que hacer antes de contratar una web

Casi todos los proyectos que salen mal se podían haber detectado en la primera reunión. No por mala fe, sino porque nadie preguntó lo que había que preguntar. Estas diez cuestiones son concretas, se responden en una frase y sirven igual para un estudio, una agencia grande o un autónomo. Junto a cada una está la respuesta razonable y la que debería hacerte seguir buscando.

Cómo trabajamos nosotros
Persona explicando un esquema en una pizarra ante un grupo pequeño

Llévalas escritas a la reunión. Un proveedor solvente contesta las diez sin incomodarse; si alguna genera evasivas, ahí está el riesgo del proyecto.

Las tres que más problemas evitan son: de quién es el dominio, qué cuesta un cambio dentro de un año y qué me llevo si me marcho. Si solo puedes hacer tres preguntas, haz esas.

1. ¿A nombre de quién queda el dominio?

Debe quedar a tu nombre o al de tu empresa, siempre, aunque lo gestione el proveedor. Es el activo más difícil de recuperar si la relación se rompe y el que más problemas causa cuando está mal puesto.

Respuesta que preocupa: «lo llevamos nosotros, no te preocupes de eso».

2. ¿Quién escribe los textos?

Es la partida que más encarece un presupuesto y la que más proyectos atasca. Si los escribes tú, que quede claro desde el principio y con una fecha, porque el calendario entero depende de ello.

Respuesta que preocupa: no mencionarlo en el presupuesto.

3. ¿El diseño es propio o parte de una plantilla?

Las dos opciones son legítimas y hay plantillas excelentes. Lo que no es legítimo es cobrar diseño a medida y entregar una plantilla con el logotipo cambiado.

Respuesta que preocupa: enseñar solo maquetas genéricas y ningún trabajo real.

4. ¿Qué cuesta cambiar un texto dentro de un año?

Es la pregunta que más dinero ahorra a medio plazo. Pide el precio de un cambio pequeño, por escrito, y verás cómo se comporta la relación cuando ya no seas cliente nuevo.

Respuesta que preocupa: «eso ya lo veremos».

5. ¿Dónde se aloja y quién lo paga?

Debe estar claro qué alojamiento es, cuánto cuesta al año y si va incluido o se factura aparte. El alojamiento gratuito de un conocido es la causa más común de que una web desaparezca de golpe.

Respuesta que preocupa: no saber decirte el nombre del proveedor.

6. ¿Qué velocidad va a tener en móvil?

Pide un objetivo medible y una herramienta con la que comprobarlo. La mayoría de tus visitas van a llegar desde un teléfono con conexión regular, y ahí es donde se pierden.

Respuesta que preocupa: «va a ir muy rápida», sin cifra ni forma de comprobarlo.

7. ¿Cumple los requisitos legales españoles?

Aviso legal, política de privacidad, política de cookies y un banner de consentimiento en el que rechazar sea tan fácil como aceptar. Si hay tienda, además, condiciones de venta y desistimiento.

Respuesta que preocupa: «te pongo unos textos genéricos de internet».

8. ¿Qué pasa si el proyecto se retrasa?

No hace falta una penalización: hace falta que exista un calendario con fechas y un compromiso de avisar en cuanto algo se mueva. Los retrasos son normales; enterarse el día del vencimiento no.

Respuesta que preocupa: no haber puesto ninguna fecha por escrito.

9. ¿Con quién voy a hablar durante el proyecto?

Idealmente, con quien está haciendo el trabajo. Cada capa intermedia añade retrasos y pierde matices, y en un proyecto pequeño eso se paga en semanas.

Respuesta que preocupa: no poder decirte un nombre.

10. ¿Qué me llevo si nos separamos?

El contenido, las imágenes, el dominio y, según el modelo, el código. Que la respuesta esté por escrito antes de firmar es lo que distingue una relación comercial de una dependencia.

Respuesta que preocupa: cualquier variante de «nunca ha hecho falta».

Haznos las diez preguntas a nosotros

Nueve están respondidas en la página de precios y en cómo trabajamos. La décima te la contestamos por escrito en cuanto escribas.