Guía de precios

Cuánto cuesta una página web para un negocio pequeño

Es la primera pregunta que hace todo el mundo y la que peor se responde, porque la respuesta honesta —«depende»— no ayuda a nadie. Esta guía explica de qué depende: qué partidas componen el precio de una web, por qué dos presupuestos del mismo encargo pueden diferenciarse en cuatro mil euros y qué preguntas hacen que un presupuesto se vuelva comparable con otro.

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Dos personas comparando presupuestos con portátiles y cuadernos sobre una mesa

Los rangos que verás abajo son los habituales del mercado español para negocios pequeños en 2026. No son tarifas nuestras: son el orden de magnitud con el que te vas a encontrar al pedir presupuestos.

El precio de una web no está en el diseño: está en cuánto contenido hay que escribir, cuánta funcionalidad hay que construir y quién la va a cuidar después. Compara esas tres cosas y los presupuestos dejan de parecerse a la lotería.

Las cuatro partidas de las que se compone cualquier presupuesto

Cuando alguien te pasa una cifra por «una web», esa cifra siempre cubre alguna combinación de cuatro cosas distintas. La mayoría de las discusiones sobre precio son en realidad discusiones sobre cuáles de las cuatro estaban incluidas.

  • Estrategia y contenido: decidir qué páginas hay, qué dice cada una y escribirlo. Es la partida más cara y la que más se recorta.
  • Diseño: cómo se ve y cómo se recorre. Va de reutilizar una plantilla a diseñar cada página sobre tu contenido real.
  • Desarrollo: construir lo diseñado y hacer que funcione en móvil, que cargue rápido y que sea accesible.
  • Operación: alojamiento, dominio, certificado, copias, actualizaciones y los cambios que pidas dentro de dos años.

Los rangos que te vas a encontrar en España

Para un negocio pequeño, una web de presentación de cinco a diez páginas se mueve entre 900 y 4.000 euros en pago único, según quién la haga y cuánto contenido tenga que escribir. Por debajo de 900 casi siempre estás pagando una plantilla con tus textos metidos dentro; por encima de 4.000 estás pagando trabajo de estrategia y redacción, que puede compensar perfectamente si lo necesitas.

Una tienda online sencilla, con catálogo corto y pagos configurados, empieza alrededor de 2.000 euros y sube deprisa con el número de referencias. Y a cualquiera de las dos cifras hay que sumarle la operación: entre 100 y 400 euros al año de alojamiento y dominio, más lo que cueste el mantenimiento, que va de cero —si no lo contratas y asumes el riesgo— a 40 o 90 euros al mes.

El modelo por suscripción reparte todo eso en una cuota mensual sin pago inicial. Es más caro a cinco años si la web se queda quieta, y más barato si la vas a tocar, porque cada cambio deja de tener precio propio.

Por qué dos presupuestos del mismo encargo se diferencian tanto

La diferencia casi nunca está en el diseño. Está en tres decisiones que rara vez se explican en el presupuesto y que conviene preguntar de forma directa.

  • Quién escribe los textos. Si los escribes tú, el presupuesto baja mucho — y el proyecto se atasca meses, que es el coste oculto más frecuente.
  • Si es plantilla o diseño propio. Ambas son opciones legítimas, pero no cuestan lo mismo y no envejecen igual.
  • Qué pasa después de entregar. Un presupuesto sin mantenimiento es más barato porque le falta una pieza, no porque sea mejor.

Lo que sí encarece una web con razón

Hay cosas que suben el precio y las paga muy bien: contenido escrito por alguien que entiende tu negocio, una estructura pensada para las búsquedas que quieres captar, y velocidad y accesibilidad reales en lugar de prometidas.

Y hay cosas que lo suben sin devolverte nada: animaciones que retrasan la primera pantalla, funcionalidades que nadie usa —el buscador interno de un sitio de ocho páginas, el área privada de un negocio sin clientes recurrentes— y páginas de relleno creadas solo para que el mapa del sitio parezca grande.

Cómo comparar dos presupuestos de verdad

Pon los dos al lado y haz que respondan a las mismas cinco preguntas. Si uno no las responde, no es más barato: está incompleto.

  • ¿Cuántas páginas y quién escribe cada una?
  • ¿El diseño es propio o parte de una plantilla comprada?
  • ¿El alojamiento, el dominio y el certificado van dentro? ¿Durante cuánto tiempo?
  • ¿Qué cuesta un cambio de contenido dentro de un año?
  • ¿De quién es el código si me marcho, y en qué formato me lo entregas?

Nuestros precios están publicados

No hay que llamar para saber cuánto cuesta. Están en la web, son los mismos para todo el mundo y dicen también lo que no incluyen.